El borrego, el gato y el ratón

Los borregos, el gato y el ratón
Los borregos, el gato y el ratón

10/9/2017 – Érase una vez una panda de borregos, un gato y un ratón que convivían y compartían espacio en una pequeña granja  de un pueblecito al sur de Asturias.

De los borregos poco se puede decir ya que lo único que hacían todo el día era esperar a que el amo les pusiera su ración de comida, y mientras tanto éstos se entretenían viendo, cuando podían, los rifirrafes del gato y el ratón. Digo cuando podían porque el gato y el ratón salían a menudo de la granja  ya que las cuatro paredes del caserío no les impedían gozar de su libertad. El gato y el ratón disfrutaban de un mundo exterior lleno de posibilidades que los borregos no podían ni imaginar.
El ratón, cuando estaba en la granja, se pasaba todo el tiempo  gastando putadas al minino, y en cambio éste lo más que hacía era erizarse y pegar algún zarpazo intimidatorio.

Un día el borrego más avispado del rebaño observó una escena que se repetía con bastante frecuencia y en cambio al resto del rebaño le pasaba desapercibida, y es que el gato harto de tantas putadas que le gastaba el ratón, a menudo corría tras él, lo acorralaba y en lugar de matarlo de un diestro zarpazo lo zarandeaba entre sus patitas como si jugueteara con él.
El borrego lleno de curiosidad se acercó al gato y le preguntó: «oye minino, ¿por qué cada vez que tienes a tiro al ratón en lugar de matarlo parece que jugueteas con él?». El gato sin vacilar le contestó: «si lo mato no seré útil en la granja, no tendré con qué entretenerme y además tú tendrás mucho tiempo para pensar y quizá te plantees qué hacemos cuando salimos de la granja a disfrutar». «¿Y qué hacéis cuando os vais?», replicó el borrego. El minino dubitativo le confesó: «vamos a otras granjas a corretear porque debes saber que ahí fuera hay otras 16 granjas y nos gusta disfrutar recorriéndolas todas en libertad. Sé que no lo entiendes porque eres un borrego, pero eso se llama libertad».


De esta historia no sé si el gato representa a Rajoy; no sé si el ratón es Pedro Sánchez, Pablo Iglesias, el Pelomocho o cualquier ca**talufo esquizofrénico, pero lo que sí sé seguro es que tú sabes quiénes son los borregos en nuestra sociedad.

Así lo pienso y así te lo he contado. Sed felices y disfrutad del domingo y si hoy no es domingo es porque lo estás leyendo con retraso. – Juan Vte. Santacreu

♦ Ahora, por si te apetece,  te dejo estos artículos que he publicado en otras web de nuestra red.

La importancia de las empresas en la economía familiar

La principal clave para que en un país exista la paz social es que los ciudadanos tengan cubiertas las necesidades básicas y esto se consigue con una abundante oferta laboral. Por ello es importante que la solidez de las empresas sea constante para evitar la inseguridad legislativa. Esta es una de las carencias que tenemos en España y provoca que la oferta laboral sea precaria y volátil. Cada vez que llega un nuevo partido político al Gobierno crea sus propias leyes creando incertidumbre en todas las capas sociales.

Las acciones de Twitter se hunden

Hace tiempo que los analistas financieros están avisando del peligro de las acciones de Twitter ya que el valor de la empresa no responde a la realidad. Desde hace algunos años la red social ha ido perdiendo usuarios por las políticas de izquierdas que impone en su plataforma censurando cuentas de liberales y de derechas. Twitter ha perdido contenido sistemáticamente que se ha ido generando artificialmente por los bots creados por la empresa. Es difícil que la empresa pueda remontar a los niveles anteriores.

 

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10 opiniones en “El borrego, el gato y el ratón”

      1. lo malo es que en España no quedan nada mas que borregos. (se me ha vuelto a joder el teclado y no me deja poner tildes, entre otras putaditas, yo no entiendo estos artilugios, para escribir la z tengo que pulsar la y. Parece que lo manejara el pijoflautajoputa). Saludos desde a tomar por culo.

      1. se le acaba el chollo de ganar elecciones al registrador traidor y cagonzuelo. Es Godoy, pero sin dos de Mayo. Porque no me creo que en España queden valientes para montar un dos de Mayo. Si quedamos alguno estamos ya viejunos para ello.

  1. La estulticia tiene cura. Uno de los remedios es la observación detallada y la toma de conciencia de los actos reiterados que confunden e idiotizan. La lectura, gracias a los que observan y escriben dejando pruebas fehacientes, también nos aleja de la vagancia moral y del florilegio de estupideces y banalidades que nos distraen y distorsionan la realidad.
    Buena observación llevada al texto, Sr. Santacreu.
    Gracias

    1. Muchas gracias Ariadna por tu comentario, eres muy amable. Efectivamente, una frase muy antigua en la TVE de los 70 decía, «un hombre sin información es un hombre sin opinión» y hoy en día eso parece que ya no le conviene a la clase política, todos los medios y periodistas ofrecen información sesgada que no moleste a sus amos.
      Un saludo Ariadna

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