Pablo Casado y las malas compañías

Pablo Casado y las malas compañías
Pablo Casado y las malas compañías

Pablo Casado y las malas compañías

1/8/2018 – El otro día alguien comentó en televisión, y prometo que no sé quién es, y lo lamento,  que si Pablo Casado quiere llegar a buen puerto debe navegar solo con su equipo y no debe fiarse de nadie de su partido. Y creo que tiene toda la razón porque las cuchilladas que vienen por detrás nunca se ven llegar. Esto es un axioma en toda regla.
Esta reflexión me recuerda también  la frase que dijo Winston Churchill, creo, y parece  escrita para la ocasión,  “nuestros adversarios están enfrente, nuestros enemigos atrás”.

Pablo Casado ha conseguido llegar sin ser despellejado al pie de la escalera. Una escalera con tres jodidos peldaños llenos de trampas, vileza y muchos canallas que intentarán que se estampe desde el minuto uno.
El primer peldaño lo debe utilizar para recomponer el partido y conseguir que sea de nuevo popular.
El segundo peldaño debe ser la plataforma para convencer a millones de españoles  que va a defender a España y el español, dos pilares básicos para cualquier país que se precie.
Y el tercer peldaño será llegar a la Moncloa para ejecutar todo lo que prometió.

Considero que es un tramo corto pero lleno de obstáculos y por tanto Pablo debe ir bien equipado y bien preparado para cuando algunos de esos encabronados perdedores del PP saquen algún vídeo o noticia para emborronar su liderazgo. Y que conste que no he nombrado a Soraya ni a Arenas. Pero lo pienso.
Pablo Casado debe ir de frente solo con su equipo, como ha hecho hasta ahora,  y sería un error que incluyera en su viaje a Dolors Montserrat y Javier Maroto, por ejemplo. Las malas compañías mejor tenerlas enfrente. Y desde luego si Casado ofrece la secretaría general o cualquier cargo de responsabilidad a Soraya sería como pegarse un tiro en el pié.

Con todo esto que he comentado no pretendo, ni de coña,  dar consejos  desde la barrera, que es como mejor se ven los toros, son consideraciones de obligado cumplimiento si no quiere Pablo cruzarse  con fuego “amigo”.
Respecto a los adversarios políticos de Pablo, y a la falta de argumentos, solo le pueden incriminar que es de ultraderecha. Pues bien, creo que la derecha española debe plantarse de una puñetera vez respondiendo lo mismo que le sugerí a Santiago Abascal: “si piensas que mis políticas son de ultraderecha por defender España y el español, quizá tú tengas una visión deformada por ser un mercachifle acomodado en la extrema izquierda”.

Pero puestos a dar un consejo, y con el permiso de Teodoro García Egea -excelente director de campaña de Pablo Casado– le recordaría la frase que tantas veces le dije a Rajoy: El político que quiere contentar a muchos acaba encabronando a todos.

Suerte Pablo y al toro. Así lo pienso y así te lo digo. – Juan Vte. Santacreu

Te dejo algunos de mis últimos artículos en otros medios.

Pablo Casado no sabe no contesta

De todas las personas ajenas al Partido Popular, quizá yo fui de los primeros que se fijo en el potencial presidenciable de Pablo Casado. Fue en octubre de 2016 en un programa de Radio4G con Mara Colás cuando lo comenté de pasada. En esos momentos ya se cuestionaba la continuidad del traidor Mariano Rajoy y Pablo Casado, para mí, tenía un perfil idóneo para liderar y renovar el PP. Y aquí estamos, con Pablo Casado…

El final político de Pablo Casado

El declive político de Pablo Casado dentro del Partido Popular no fue un accidente, sino la consecuencia de una tormenta interna que llevaba años gestándose. Casado llegó a la presidencia del PP con un mensaje de renovación, pero pronto se vio atrapado entre dos fuerzas irreconciliables: el sector tradicional que controlaba el aparato del partido y una nueva generación que exigía cambios reales. Intentó contentar a ambos y terminó sin el respaldo firme de ninguno.

Su caída se aceleró cuando se enfrentó a Isabel Díaz Ayuso, figura ascendente cuya popularidad superaba ampliamente la suya dentro del electorado de derechas. Casado cometió el error fatal de iniciar un choque frontal con ella, creyendo que podía marcar territorio. No entendió que Ayuso era vista por las bases como un símbolo de resistencia frente a la izquierda y de autenticidad frente a la tibieza del PP nacional. En ese pulso, Casado quedó retratado como un líder débil, desconectado del sentir interno.

A eso se sumó un PP fracturado, con barones que actuaban según sus propios intereses, un aparato envejecido y una falta total de estrategia frente al auge de Vox. Su liderazgo se desmoronó cuando sus propios compañeros dejaron de verlo como una figura ganadora.

Casado no cayó por un error, sino por un sistema interno que devora a quien no controla sus múltiples corrientes.

El mayor medio de comunicación

Está claro que los españoles no somos unos mierdas aunque en la actualidad muchos se esfuerzan por serlo. Y algunos hasta le ponen empeño por demostrarlo.
A lo largo de la historia los españoles hemos dejado una estela de brillantez y genialidad de tres pares de cojones, si se me permite decirlo.
Hemos sido un referente a nivel mundial en las artes, en la lengua, hemos tenido grandes científicos, descubridores, inventores, etc. Y hasta algún idiota y traidor se ha colado para dar vidilla…

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